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NVIDIA casi muere… y el culpable (y salvador) fue el mismo: Jensen Huang

Hubo un momento en que NVIDIA no era sinónimo de “la empresa que mueve la IA del planeta”. Era una startup joven, con apuestas técnicas raras, sin margen de error… y con el reloj corriendo. Jensen Huang lo ha contado así: estaban a semanas (o “30 días”) de quebrar.

@smart_data 🚨 NVIDIA casi muere antes de ser gigante. Y lo más loco: el culpable y el salvador fue el mismo: Jensen Huang. En 1993 lanzó el NV1 y se equivocó feo: eligió una tecnología elegante pero incompatible con los juegos. 📉 Ventas en desastre. ⏳ 30 días para quebrar. Luego hizo lo impensable: admitió el error, consiguió $5M de SEGA, encerró al equipo y en 1997 lanzó RIVA 128. 🔥 Pasaron del borde de la quiebra a pelear con los gigantes… y nació la era de las GPUs. ¿Confiarías en un líder que reconoce que falló? 👇 Comenta “NVIDIA” si quieres más historias tech. #NVIDIA #JensenHuang #Startups #Liderazgo #Innovación #IA ♬ sonido original – Smart Data

Mucho antes de convertirse en el CEO más influyente del hardware moderno, Jensen Huang fue migrante, lavaplatos y estudiante obsesivo de ingeniería eléctrica. No era carisma lo que lo movía, era disciplina. Esa obsesión lo llevó a Stanford, a Silicon Valley y, finalmente, a fundar una empresa con una idea que en los 90 sonaba casi ridícula:

El futuro de la computación no estaba en el cálculo… estaba en la imagen. En el 3D. En los videojuegos.

En 1993, con apenas 30 años, Jensen deja una carrera estable y apuesta todo por esa visión. Así nace NVIDIA.

El problema de tener razón… demasiado pronto (y mal)

El reto era enorme. El renderizado 3D estaba reservado a workstations carísimas. NVIDIA quería llevarlo a la PC común. El primer gran intento fue el NV1, un chip ambicioso, elegante desde el punto de vista matemático… pero fatal desde el punto de vista del mercado.

Mientras la industria avanzaba hacia un estándar claro —triángulos y pipelines compatibles— Jensen apostó por curvas matemáticas más sofisticadas. Técnicamente brillantes. Comercialmente incompatibles.

El resultado fue brutal:

  • Los desarrolladores no adaptaron sus juegos

  • El mercado ignoró el producto

  • Las ventas se desplomaron

  • El dinero se evaporó

NVIDIA tenía aproximadamente 30 días de vida.

El genio se había equivocado.

Cuando el liderazgo deja de ser cómodo

Tras despidos masivos y un clima interno durísimo, Jensen reunió a su equipo y lanzó una frase que marcaría la cultura de la empresa para siempre:

“Estamos a 30 días de quebrar.”

Muchos se fueron. Los que se quedaron, entendieron que ya no era solo un trabajo. Era una misión. En ese punto, Jensen dejó de comportarse como ingeniero y pasó a actuar como líder en modo supervivencia.

Sin romanticismo. Sin ego. Sin excusas.

 

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SEGA y la llamada que cambió todo

Con un segundo chip en camino (NV2), NVIDIA tenía un contrato con SEGA. Pero Jensen se dio cuenta de algo aterrador: ese chip también iba a fracasar. El estándar del mercado había cambiado otra vez.

Aquí ocurre uno de los momentos más importantes de la historia tech moderna.

Jensen se sienta con el CEO de SEGA y hace lo impensable:

  • Admite que no podrán cumplir

  • Reconoce el error técnico

  • Pide el dinero por adelantado… no para cumplir el contrato, sino para no quebrar

SEGA acepta. NVIDIA recibe alrededor de 5 millones de dólares. No era una victoria. Era tiempo. Y en una startup, tiempo es vida.

RIVA 128: el renacer

Con esa última oportunidad, Jensen toma una decisión radical: no hay plan B. El equipo se encierra. Se reescribe todo. Se abandona el orgullo técnico y se abraza el estándar que el mercado ya había elegido.

En agosto de 1997 nace RIVA 128.

Por primera vez, NVIDIA tenía:

 

  • Compatibilidad real

  • Rendimiento competitivo

  • Tracción comercial

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