Amazon Web Services (AWS), la división de nube de Amazon, reportó una interrupción de servicios en Emiratos Árabes Unidos luego de que “objetos no identificados” impactaran contra uno de sus centros de datos y provocaran un incendio. El incidente ocurrió el domingo 1 de marzo de 2026 alrededor de las 4:30 p.m. (hora de Dubái), y obligó a los bomberos a cortar la energía de las instalaciones y de los generadores mientras controlaban el fuego, según actualizaciones del AWS Health Dashboard.
Aunque AWS no confirmó un vínculo directo, el hecho se produjo en medio de una escalada regional: ese mismo día se reportaron ataques y represalias relacionadas con el conflicto entre EE.UU., Israel e Irán, con impactos y alertas extendiéndose por el Golfo. En paralelo, Bloomberg informó que la muerte del líder supremo iraní en ataques conjuntos elevó la tensión y desencadenó contraataques en la región.
En lo operativo, AWS indicó que solo una Zona de Disponibilidad fue impactada y que el resto de grupos regionales no sufrió daños directos, por lo que la empresa empezó a enrutar el tráfico lejos del centro afectado para mitigar la caída. Sin embargo, no entregó inicialmente un tiempo estimado de restauración, y otros reportes señalan que la recuperación total podría tardar al menos un día, dependiendo de la restitución de energía y validaciones de infraestructura
El evento vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda del cloud: incluso la infraestructura más robusta puede volverse frágil cuando el riesgo deja de ser “técnico” y pasa a ser físico y geopolítico. Para empresas que dependen de AWS en la región, esto refuerza la importancia de arquitecturas con multi-AZ, planes de failover regional, y estrategias de continuidad para servicios críticos, especialmente cuando el entorno externo se vuelve impredecible.